Prisión

lunes, 5 de noviembre de 2007

Agobiado y cansado, con ganas de romper más que la rutina, el brillo del sol llega a ser molesto y te obliga a desviar la vista, te desesperas y necesitas cualquier excusa para abandonar aquél sitio, a pesar de que eres libre de escapar, pasa el tiempo y no consigues avanzar ni un sólo paso en el laberinto que se torna más y más profundo dentro de tu cabeza, alucinaciones te hacen bordear la locura, no podía esa tarde de verano ser como las demás, día a día repites el ciclo y rechazas cada invitación al mundo exterior, sabes que te ahogas y no quieres reconocerlo, ansías salir pero.. no, no hay peros, no hay restricciones, son otras las razones que te mantienen atado y condenado a vivir esa realidad, soportando noches enteras de desvelos tortuosos donde intentas descifrar cada paso que darás, al día siguiente.

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