A falta de una letra que cambie todo los sentidos y escriba el ardor dentro de tu pecho, fácilmente pierdes el control de las variables en épocas de tempestad, lo que planeas y lo que resulta nunca es igual, no puedes concentrar la luz a tu alrededor quedando esquinas sumergidas en penumbra, y barreras que te impiden alcanzarlas aún, el tiempo cada vez juega más en tu contra, el aire te ha abandonado y el poco oxígeno que resta en tu cuerpo lucha por liberarse y escapar, despertar en medio de la nada, sin relojes ni estrellas que determinen un rumbo a seguir, desgastando los pies juntando experiencia para llegar a tu siguiente destino: un pueblo abandonado.
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